miércoles, 2 de febrero de 2022

Me puedo sacar el sombrero pero no la cabeza

 Cuando entro en una iglesia me saco el sombrero en señal de respeto, pero no la cabeza. Quien dice esto es Ariel Álvarez Valdez. 

Ariel Álvarez Valdés entrevista en TN - ¿Por qué renunció a ser sacerdote?

Este señor, doctor en teología renunció a ser sacerdote. Hoy escribe en este blog de historia que es interesantísimo. La razón la explica en esta entrevista. En breve, su renuncia a ser sacerdote ha sido por poner la racionalidad por encima de la obediencia. 

Delitos contra la ley divina

Este artículo, sobre como la Iglesia juzga al sacerdote que denunció los despidos y desahucios del obispo de Cádiz, muestra de una manera clara y pedagógica cómo se articula el poder en los países latinos bajo la máxima de: El que obedece no se equivoca. Ya he tratado este tema antes a raíz del manejo de una epidemia, pruebas para tocar música en la calle o la falta de autonomía operativa en nuestros países. 

Discrepar contra un jefe va en contra de la ley divina. Si obedeces no te equivocas. Fuera de eso, si estás en el poder puedes hacer lo que quieras dentro de lo que la organización te permita. El poder de la organización se basa en la máxima mafiosa de: si me pegas nosotros te pegamos. Es la organización la que te golpea. La organización se mantiene unida porque existe un voto de silencio, la omertá, y el poder del jefe nunca se cuestiona.

El poder del jefe es directamente proporcional al secreto y a la lealtad de su acólitos. La mafia estadounidense ha ido perdiendo poder desde la entrada de la ley Rico que permitía beneficiar con una reducción de condena a aquel mafioso que delatase a sus jefes.

En el caso de los abusos a menores que ha recogido El País contrasta la contundencia y rapidez que se han dado en condenar a un cura que discrepa de como su obispo está tratando a los empleados de la diócesis con la renuencia que muestran al tratar los casos de pederastia dentro de la organización. Es lógico, no puedes pedirle a personas de la jerarquía que se han pasado toda su vida ascendiendo en la organización a base de aplicar esos algoritmos que de repente delaten frente a autoridades civiles a su propia gente. Eso no puede pasar. Y como no puede pasar acaban prácticamente acusando a las víctimas de su propio delito.

La diferencia entre el cristianismo y el islam es la revolución francesa

Antes de la revolución francesa había en ese país tres tipos de derecho: el de los aristócratas, el canónico por el que se regía el clero y el del pueblo llano. Fueron los teóricos de ese movimiento los que vieron la necesidad de pactar un derecho, un código para todos. Los aristócratas tenían un código legislativo propio muy favorable a sus intereses, lo mismo que los clérigos. Es imposible la paz social cuando existe imprenta y bibliotecas y el pueblo se vuelve consciente del abuso y las tropelías. 

En los países musulmanes no ha existido algo parecido y muchos de ellos basan su código legislativo en el Corán. El resultado es la intolerancia y el retraso frente a otras culturas. 


Si una sociedad se basa en la obediencia ciega, cuestionar esa obediencia es muy arriesgado.