lunes, 21 de octubre de 2019

Crear un relato es crear realidad

En estos momentos en que escribo estas líneas, Vox, un partido desconocido de extrema derecha que en la anterior legislatura había obtenido 0 diputados, se encuentra tercero en intención de voto. Esto ocurre por varias razones: el hartazgo ante la inanición de los partidos tradicionales, la feroz campaña contra los partidos de izquierda, que son los que hasta ahora, podían representar un voto antisistema, la percepción de que se ha socavado los valores familiares, la sensación de exclusión. No se dan cuenta que es el mercado y la cultura del individualismo, remarcado machaconamente por los mensajes publicitarios, los causantes de este cambio social tan pronunciado. La exclusión es producto del sistema capitalista que busca el miedo para crear valor. La exclusión es un método fantástico para ese fin.

Hay otro gran activo que explica ese auge tan espectacular: la creación de un relato. Las personas no somos buenos analizando, argumentando en base a hechos, contemplando la línea de tiempo en el desarrollo de las ideas. Somos buenos, eso si, comprobando si una historia es coherente o si tiene fisuras. Una buena historia es un excelente cimiento para la toma de decisiones.

La fotografía que se ve a continuación narra una historia que se cuenta por si sola. Se ve a la actriz Lana Turner tocándole el brazo a su hija, en un gesto de control y de solicitud al mismo tiempo. Ambas llevan gafas de sol y los ojos cerrados. En un segundo plano, empequeñecido se ve la cara perpleja de un hombre que no debería sentirse perplejo por muchas cosas, pero que lo está, y en grado sumo. Se trata de un abogado judío que no debía de ser barato. A la derecha está un gangster, exmarine, acuchillado, en el suelo. En el juicio se dijo que este señor estaba maltratando a Lana Turner, que la hija había cogido un cuchillo y que el gangster había salido de la habitación de su madre y con el ímpetu se había clavado el cuchillo. El típico montaje de abogado destinado a convencer a un jurado impresionable.
 
A la izquierda, Lana Turner en 1958 junto a su hija Cheryl Crane, que fue acusada de matar al novio de su madre, el mafioso Johnny Stompanato, y más tarde fue absuelta. El hombre que aparece en el medio era el abogado de la menor, Jerry Geisler. A la derecha, el cadáver de Johnny Stompanato. Varios biógrafos de Lana Turner aseguran que fue la actriz quien apuñaló a su novio en un ataque de celos tras encontrárselo en la cama con su hija. Esta teoría explicaría que la escena del crimen no tuviese restos de sangre ni huellas, porque, supuestamente, fue reordenada por el abogado de la actriz antes de llamar a la policía. Foto: Getty

Crear un relato puede servir para modificar la toma de decisiones. Para que el relato sea efectivo debe de condicionar las primeras decisiones. Ya he tratado esto en relación a cómo una bacteria se vuelve patógena. Si un relato te convence y tomas una decisión, sobre todo una decisión respecto a que bando pertenecer, las demás decisiones van a estar condicionadas por los primeros pasos. Todo el mundo sabe que si te posicionas por un partido político determinado, la presión de grupo hará que una vez dentro del grupo no estés constantemente cuestionando la política y las decisiones de grupo. Aceptarás los argumentarios del partido para rebatir las objeciones o críticas de personas pertenecientes a grupos distintos del tuyo.
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El problema de la realidad basada en un relato creíble aunque no real es que normalmente te obliga a cerrar los ojos, a dejar de ser crítico y muchas veces a ser cómplice de injusticias
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Las injusticias deben de ser un detonante para saber si estamos en el sitio adecuado. Hitler y sus secuaces crearon un relato, los alemanes se lo creyeron, incluso filósofos de la talla de Heidegger le creyeron. ¿Acaso estaban ciegos ante los camisas pardas nazis apaleando a opositores en las cervecerías de Munich? Pues si, estaban ciegos porque un relato creador de realidad les había convencido de tomar una ruta de decisiones. Una ruta que les condujo al desastre.