martes, 25 de julio de 2023

El político

 
Fig. 1. El político (1949) de Robert Rossen (El Despotricador Cinéfilo)

En la película "El político" de Rossen hay una escena que pasa desapercibida pero que explica al personaje. Después de una derrota electoral, el político se encuentra en el bar y todos piensan que está desanimado. Nada de eso, está eufórico. No por la derrota, sino porque ahora sabe como puede ganar. La información es oro en manos de un narcisista. A partir de ese momento, el político se pone en marcha para ganar más y más poder. Basada en la vida de un político real, Huey Long, su asesinato cortó de raiz una carrera política que tenía como meta la Casa Blanca

Fig. 2. Antigua mansión del gobernador de Lousiana mandada construir por Huey Long para ir habituádose a cuando llegase a mandar en la Casa Blanca.

Son innumerables los artistas que han tratado este tema, es decir, cuando disminuye el respeto por la legalidad y aumenta la hijoputez ,la efectividad aumente, figura 3A. Por ejemplo, Orson Welles en su película "Sed de mal" nos muestra el dilema de dos policías: el gordo y repugnante policía corrupto, interpretado por él mismo, que es eficaz deteniendo al culpable, aunque para ello tenga que quebrar la ley, frente al apuesto policía que cumple con las normas pero deja libre al culpable.

Fig. 3. Relaciónes directas e inversas, un interesante juego maquiavélico

Rosalía Castro, en su Conto gallego (publicado en gallego el año 1864) narra la apuesta de dos amigos en el que uno trata de demostrarle que es capaz de seducir a una viuda desconsolada el mismo día del entierro de su marido. Para ello, el amigo seductor se vale de dos elementos, por un lado de sus dotes de galán seductor y para otro, y mucho más eficaz como recurso, del conocimiento del alma humana y de las necesidades económicas, figura 3B. La seducción no culmina porque el otro amigo, el inocente, decide perder la apuesta para no acabar constatando que su amigo tenía razón: uno puede acostarse con una viuda desconsolada el mismo día del entierro del marido cuando los incentivos para ello son suficientemente buenos. Con esta apuesta, el amigo manipulador le demuestra al amigo inocente que por poder se puede uno acostar con quien quiera. Para ello hay que despojarse de todo aprecio por la "víctima" y concentrarse en estudiar y prometer aquello que satisfaga las necesidades de la "víctima". El que Rosalía plantee a dos amigos como el menos y el más dentro de la categoría de "Seductor manipulador" nos muestra que sabía muy bien de lo que quería hablar. 

Es muy curioso que una autora como Rosalía Castro, cuya obra gira alrededor de la nostalgia por amores perdidos, pudiese ser tan certera al desnudar el hecho de que la mayoría de las relaciones se basan exclusivamente en el vil interés. 

Los políticos son personas que saben de intereses, que valoran muy poco a las personas y son muy efectivos moviendo masas. 

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