jueves, 19 de diciembre de 2019

Intolerancia

Heiddeger, el filósofo alemán, pronazi, después de la contienda para "explicar" su postura filonazi dijo algo así como "es que yo no sabía que eran tan malos". No hacía falta ser una de las mentes más preclaras de Alemania en su momento para darse una vuelta por la calle y ver a las SA nazis apaleando a opositores. La potencia destructora de los nazis residía en que tenían el apoyo de los grandes industriales alemanes, y del ejército. Esa es la diferencia con otros grupos. En común tienen la intolerancia.

Un grupo feminista ha impedido una charla en una universidad en Barcelona. Otras han irrumpido en la feria del libro (escoltadas por las muy heteropatriarcales fuerzas de seguridad privada de la feria) en Guadalajara, México, y quemado libros que les ofendían:
A mi, este tipo que viene a continuación, me da mala espina. No lo voy a negar. La pena es tener que darle la razón
Ver como la izquierda ha tirado la toalla de cambiar el sistema económico y se centra exclusivamente en buscar un cambio cultural es triste. Los cambios culturales, los que van a la raíz de como se organizan las sociedades son siempre muy muy lentos. Lo que están provocando es una reacción peligrosa. Ya hemos visto como la ultraderecha ha pasado de 0 a 53 diputados en España.
La aparición de este meme originó la siguiente "conversación" con una feminista que conozco:

Yo: A los judíos les ofende, con razón, que digan que son usureros cuando en realidad solo una fracción muy pequeña, muy pequeña de ese colectivo se dedica a la usura ¿Cachas?

Feminista: sabes no parece que es lo mismo.
Pues los prejuicios que históricamente se forjaron sobre los judíos son producto de la una religión a la cual le interesaba imponerse sobre todas las demás; además de poderosos intereses económicos en torno a las posiciones de ese pueblo.
En este caso me preocupa profundamente que muchos hombres buenos y no violentos se sientan aludidos, pues demuestra el poderosísimo espíritu de cuerpo que tienen los hombres en el patriarcado. Mismo que hace que apenas se señale claramente la violencia que muchos hombres ejercen sobre la mayoría de las mujeres (7 de cada 10 en el caso ecuatoriano), todos enciendan las alarmas y se ofendan.
Esta solidaridad hace precisamente que entre sus grupos de amigos no sean capaces de dar la cara, enfrentar y excluir al acosador, al golpeador, al violador, al pornógrafo, al putero, o al pedófilo.
Obviamente no todos los hombres son violadores, pero sí los suficientes como para que en nuestros países la violencia de género sea un problema de salud pública.


Yo: Gracias Ibeth por ilustrarme. Estoy de acuerdo en que la violencia contra las mujeres es gravísima e intolerable, por ese motivo tenemos que estar todos en esta lucha. Creo que estas campañas feministas lo que hacen es dividir, culpabilizar a quienes no tenemos culpa. El argumento de mi comentario fue utilizar el ejemplo de los judíos para reducir al absurdo el meme que pusiste. Quitemos a los judíos (Por cierto, tu comentario ha sido de un antisemitismo clásico) y utilicemos otros colectivos: negros, o gitanos. Si voy a un gueto a gritarles: son uds unos ladrones y unos vagos cuando he sido agredido por negros ¿Qué puedo esperar? ¿Qué piensen "vaya ha sido agredido por negros y su reacción es lógica, gracias por abrirnos los ojos" o que te metan un coñazo por impertinente? De nuevo gracias por no borrarme de tu lista de amigos y aceptar que piense diferente. Un abrazo

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Honrar

Recibí un video de Hégira cantando una canción venezolana. Todavía ella y yo no estábamos juntos. La forma de cantar no era desde la comodidad y el disfrute. Cantaba "honrando" a algo. Posiblemente a su padre o a su madre. Lo cierto es que, esos días estaba escribiendo sobre una vez en que mi madre había recibido a las vecinas en nuestra casa para hacer una venta de productos Amway o algo así. Muchas amas de casa de la zona habían hecho lo mismo. Mi madre no lo hacía por la venta en si. Yo no entendía porqué lo hacía. Estuvo limpiando sobre limpio toda la semana. A mi me irritaba que pusieses tanto empeño. Al escuchar a Hégira cantando entendí. Mi madre estaba honrando los valores que le había inculcado su padre. Mi abuelo era hijo de soltera. Su madre, mi bisabuela, era criada en la casa del Conde de Ramiranes. Ya no trabajaba en esa casa y mi abuelo iba mucho de visita a la casa de los condes. En fin, mi abuelo podría haber estado resentido con esa situación, pero de manera decente y apropiada, aprovechó ese contacto para, en su casa de persona pobre, elevar y prestigiar lo que tenía. Mi abuelo murió días después de nacer yo. Siendo pequeño se percibía a mi abuelo en esa casa. Una persona maniática y perfeccionista. Había hecho un chinero para la vajilla, tenía un pequeño invernadero para plantas aromáticas, un jardincito con mirto (arrayán) que imitaba un jardín francés. Este tipo de elementos le servían también como fondo para sus fotografías de estudio. Mi madre estaba muy orgullosa de su padre y en su vida no hizo otra cosa que de su familia intentar esa excelencia. Por eso me martirizaba por mi forma de vestir.

Cuando murió mi madre, me quedé una hora a solas en el velorio cuando ya se había ido todo el mundo. En esa hora sentí un odio y un rencor como pensé que no se podía sentir. Sentía que el mundo no había valorado a mi madre lo que ella se merecía. Ahora se que se trataba de mi. El rencor era un rencor hacia a mi. Tuvieron que pasar tres años para que me diese cuenta

domingo, 24 de noviembre de 2019

A la memoria de Carlos Arita Valdivieso

Del libro El hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl (pag. 78):

"Los escasos "placeres" de la vida del campo no constituían  sino una especie de felicidad negativa -"la ausencia de dolor", en expresión de Schopenhauer-, por tanto, eran una alegría relativa. Los placeres positivos escaseaban, incluso los más pequeños. Recuerdo haber confeccionado un día una especie de contabilidad de los placeres diarios, y haber llegado a la conclusión de que en varias semanas había experimentado solo dos momentos placenteros. Uno sucedió a la vuelta del trabajo, cuando fui admitido  en el barracón de cocina, tras una larga espera, y asignado a la fila que atendía F., el cocinero-prisionero. Detrás de las enormes cacerolas, F. servía la sopa con endiablada rapidez en los cuencos que le presentaban los prisioneros. Era el único cocinero que repartía la sopa a todos por igual, sin discriminar entre los hombres, sin reparar en la persona y sin favoritismos con sus amigos o paisanos, como hacían otros cocineros que reservaban las patatas del fondo a sus amigos, y los demás debíamos conformarnos con la sopa aguada de la superficie".

F., el prisionero cuyo nombre está reducido a una letra, en medio de la ignominia de un campo de concentración, era un hombre que se resistía a aceptar el poder material de un hombre sobre los demás. ¿Quién dice que en un campo de concentración no hay espacio para los valores?. Cuando en medio de esa deshumanización surge un gesto de autoridad moral eso genera un momento de felicidad... para aquel que es una persona libre y no un siervo.

El 20 de noviembre, en el día de su cumpleaños, murió en Honduras el padre de mi amigo Carlos Arita. Carlos, lo mismo que muchos, está lejos de su hogar. Vive en A Coruña, en donde se ha radicado para darle a su familia un futuro más seguro y estable que el que podrían tener en Centroamérica. Carlos es un ser excepcional, y parte de su excepcionalidad ha sido las enseñanzas y ejemplo de su padre. Por ese motivo, siempre estaré agradecido a Carlos Antonio Arita Valdivieso por haber legado al mundo un hijo como Carlos.
Se nos olvida, y nos hacen olvidar, que somos producto de una cadena de eventos felices. Hemos tenido 2 padres, 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 triabuelos, 32 tetrabuelos... hombres y mujeres que el día en que tenían que estar estuvieron para engendrar a los que nos precedieron. Veo la foto del padre de Carlos y es tan parecido al hijo. Si, ya se que Carlos lleva el 50% de los genes del padre, pero el parecido es tan notable que me hace pensar en lo mucho que tenemos de nuestros padres. Es tanto que hablar de porcentajes es quedarse corto.
Con David Ortega, en un restaurante de Manta, mientras todavía éramos personas

Un amigo, David Ortega, una noche en Manta en la que estábamos bebiendo, me dijo, en medio de los efluvios del alcohol, que en mi se notaba claramente cuando hablaba yo y cuando lo hacía mi padre. Y es verdad. En ese momento noté que David me había escuchado y que me había entendido. A mi me pasa también con Carlos.

Crecer con personas a las que amamos y respetamos a veces no es fácil. Queremos y nos olvidamos frecuentemente de escuchar nuestras propias voces. Crecemos, gozamos, vivimos... y de repente todo pasa y encontramos, al igual que le ocurrió a Viktor Frankl, que el placer más grande ha sido encontrarnos cara a cara con un hombre recto.
Hoy despedimos a Carlos Arita Valdivieso. Frente a su pérdida está nuestro compromiso con sus ideas y nuestra obligación de transmitírselas a nuestros hijos. Son ideas respaldadas con su vida y también en el fruto que son sus hijos. Habrá muchos libros, muchos discursos, pero en el fondo seguimos siendo los humanos de siempre, alrededor de un fuego, contándonos historias. Las historias que contamos a nuestros hijos son siempre importantes porque sabemos que un día no estaremos y SABEMOS que esas historias estarán ahí para reconfortarles, para hacerles sentirse más sabios y más valientes. Gracias a todos los que nos han equipado para ser felices, para ser cimiento y simiente. Ojalá que tenga tiempo para que mi hijo Antón pueda estar conmigo y escuchar mis historias.
Consenso y transformación nacional de Carlos Arita Valdivieso
Carlos Arita (padre) de joven


lunes, 21 de octubre de 2019

Crear un relato es crear realidad

En estos momentos en que escribo estas líneas, Vox, un partido desconocido de extrema derecha que en la anterior legislatura había obtenido 0 diputados, se encuentra tercero en intención de voto. Esto ocurre por varias razones: el hartazgo ante la inanición de los partidos tradicionales, la feroz campaña contra los partidos de izquierda, que son los que hasta ahora, podían representar un voto antisistema, la percepción de que se ha socavado los valores familiares, la sensación de exclusión. No se dan cuenta que es el mercado y la cultura del individualismo, remarcado machaconamente por los mensajes publicitarios, los causantes de este cambio social tan pronunciado. La exclusión es producto del sistema capitalista que busca el miedo para crear valor. La exclusión es un método fantástico para ese fin.

Hay otro gran activo que explica ese auge tan espectacular: la creación de un relato. Las personas no somos buenos analizando, argumentando en base a hechos, contemplando la línea de tiempo en el desarrollo de las ideas. Somos buenos, eso si, comprobando si una historia es coherente o si tiene fisuras. Una buena historia es un excelente cimiento para la toma de decisiones.

La fotografía que se ve a continuación narra una historia que se cuenta por si sola. Se ve a la actriz Lana Turner tocándole el brazo a su hija, en un gesto de control y de solicitud al mismo tiempo. Ambas llevan gafas de sol y los ojos cerrados. En un segundo plano, empequeñecido se ve la cara perpleja de un hombre que no debería sentirse perplejo por muchas cosas, pero que lo está, y en grado sumo. Se trata de un abogado judío que no debía de ser barato. A la derecha está un gangster, exmarine, acuchillado, en el suelo. En el juicio se dijo que este señor estaba maltratando a Lana Turner, que la hija había cogido un cuchillo y que el gangster había salido de la habitación de su madre y con el ímpetu se había clavado el cuchillo. El típico montaje de abogado destinado a convencer a un jurado impresionable.
 
A la izquierda, Lana Turner en 1958 junto a su hija Cheryl Crane, que fue acusada de matar al novio de su madre, el mafioso Johnny Stompanato, y más tarde fue absuelta. El hombre que aparece en el medio era el abogado de la menor, Jerry Geisler. A la derecha, el cadáver de Johnny Stompanato. Varios biógrafos de Lana Turner aseguran que fue la actriz quien apuñaló a su novio en un ataque de celos tras encontrárselo en la cama con su hija. Esta teoría explicaría que la escena del crimen no tuviese restos de sangre ni huellas, porque, supuestamente, fue reordenada por el abogado de la actriz antes de llamar a la policía. Foto: Getty

Crear un relato puede servir para modificar la toma de decisiones. Para que el relato sea efectivo debe de condicionar las primeras decisiones. Ya he tratado esto en relación a cómo una bacteria se vuelve patógena. Si un relato te convence y tomas una decisión, sobre todo una decisión respecto a que bando pertenecer, las demás decisiones van a estar condicionadas por los primeros pasos. Todo el mundo sabe que si te posicionas por un partido político determinado, la presión de grupo hará que una vez dentro del grupo no estés constantemente cuestionando la política y las decisiones de grupo. Aceptarás los argumentarios del partido para rebatir las objeciones o críticas de personas pertenecientes a grupos distintos del tuyo.
These Maps Reveal the Hidden Structures of 'Choose Your Own Adventure' Books

El problema de la realidad basada en un relato creíble aunque no real es que normalmente te obliga a cerrar los ojos, a dejar de ser crítico y muchas veces a ser cómplice de injusticias
Estas tres activistas están en lo cierto en su mensaje
Las injusticias deben de ser un detonante para saber si estamos en el sitio adecuado. Hitler y sus secuaces crearon un relato, los alemanes se lo creyeron, incluso filósofos de la talla de Heidegger le creyeron. ¿Acaso estaban ciegos ante los camisas pardas nazis apaleando a opositores en las cervecerías de Munich? Pues si, estaban ciegos porque un relato creador de realidad les había convencido de tomar una ruta de decisiones. Una ruta que les condujo al desastre.

sábado, 27 de julio de 2019

El sentido de la pertenencia en política

He leído el artículo "Girar hacia el centro: así se destruyen los partidos de izquierda". Curioso que Daniel Bernabé, autor de "La trampa de la diversidad", no haya citado este problema: la atomización que produce el fomento de la diversidad pulveriza el sentido de la pertenencia. Somos animales sociales y necesitamos el grupo. El viraje al centro está motivado por el deseo de hacer ese grupo más grande. Es un deseo legítimo en democracia porque el poder se consigue con mayorías. En una mayoría el sentido de pertenencia se diluye. Para sostener políticas innovadoras y altruistas necesitas un grupo compacto ideológicamente. Cuanto más compacto y exclusivo, más pequeño se volverá el grupo. Es la famosa parodia de "La vida de Brian". 
 La increíble ventaja de la derecha es que consigue la cohesión de grupo con muy poco, gestionando una serie de símbolos básicos o miedos básicos
Atención al minuto 20:25, Abascal hablando de "suicidio demográfico" y de como vamos a ser sustituidos por inmigrantes. El líder de extrema derecha trata de un problema real, no analizando posibles causas, planteando soluciones... lo trata apelando a lo más básico: vamos a ser sustituidos por otro grupo de población. Es interesante cuando acusa, en el minuto 21:20, a los demás políticos de sentir simpatía por el multiculturalismo que, en sus propias palabras explica como "Liquidar la identidad de España introduciendo culturas remotas con diferentes lealtades..."

Romper las lealtades, he ahí el talón de Aquiles de la ultraderecha. Abascal es muy consciente de esto, por eso su ataque furibundo a la inmigración. En la izquierda, Daniel Bernabé en su libro "La trampa de la diversidad" nos explica como el neoliberalismo fragmentó la identidad de la clase trabajadora en multitud de colectivos todos con diferentes lealtades de grupo.


La pertenencia al grupo es uno de los principales pilares que trabaja cualquier secta, y esto no es casualidad. No hay cohesión de grupo sin sentido de pertenencia. Si, la dinámica es la de crear grupos cohesionados a base de expulsar disidentes, bien, en ese caso nunca habrá éxito en un sistema democrático. Los grupos cohesionados amplios no se logran por quedarnos los más puros y expulsar a los heterodoxos. La pertenencia no puede ser en base a matices ideológicos, debe ser en base a conquistas reales. La pertenencia debe de operar más arriba, llámese clase trabajadora... "you name it*", para conseguir que la mayoría sea tan grande que los objetivos se puedan cumplir por la vía democrática.

* You name it, o "nómbralo tu" en castellano. Puedes poner ahí todos los movimientos nacionalistas, religiosos etc

martes, 16 de julio de 2019

Pastoreando

El sábado bajaba el Chimborazo desde el segundo refugio a 4800 m. Nos desviamos de la ruta para ir a visitar el "Cuartel de los incas" a 3673 m. Una explanada con algunas piedras que por lo visto sería un tambo inca, es decir, una fonda o parada para los chasquis, mensajeros, incas. Unos perros salieron entre el pajonal a ladrarnos. Eran los perros de tres pastoras kichwas que cuidaban sus ovejas. Se partían de risa al vernos, todos esforzados vestidos de licra y colores fosforitos, en medio de la nada.
Una de ellas me dijo "Hagámonos un selfie" con una entonación muy aniñada, muy pija. Se partían de risa. Entre ellas hablaban kichwa. Me saqué el selfie. Les pregunté que si tenían ovejas o cabras. Ovejas me dijeron. De repente me di cuenta que mi madre también había tenido que llevar a las ovejas a apacentar al monte como estaban haciendo esas niñas.


miércoles, 10 de julio de 2019

¿Cómo hacer buenos negocios?

Desi es un español de la provincia de Zamora que vende tabacos, en paquete y sueltos en la plaza Foch de Quito. Antes trabajaba en la construcción del metro de Quito y perdió el trabajo hace dos años. Entonces, tomando café en la plaza se le ocurrió comprar una caja de madera y ponerse a vender tabaco lo mismo que hacen las indígenas y los emigrantes venezolanos. Después de un montón de tiempo trabajando en un túnel descubrió que le gustaba estar en la plaza y el trato con la gente. Nunca se había dado cuenta de que tenía talento para las ventas. Ahora tiene algún venezolano que vende tabaco para él. Lo que le sorprende es que por cada dólar que gana el venezolano él hace 10. Se puede decir que Desi gana tres veces lo que gano yo al mes. ¿Cómo lo se? porque me lo dijo él y porque estando con él en la plaza charlando observo que efectivamente prácticamente cada minuto hace una venta. Un cigarrillo suelto se vende por 50 centavos.

El otro día estábamos hablando y se acercó una amiga con su novio, un ecuatoriano que vivía de "porter kitchen" en Londres. Estaban chumados. En un momento de la conversación el de Londres dice que estaba encantado de ver a un español vendiendo cigarrillos en la plaza, un trabajo que hasta entonces solo lo hacían las indígenas.
Atención al minuto 5 del video. Así es como se nos ve a los españoles en América Latina

Entonces me di cuenta. Desi no solo vendía tabaco. Desi vendía "aumento de autoestima". Ese era el secreto de su éxito en ventas